30 marzo 2020

El papel de la edición científica ha cambiado radicalmente. Ya nada será igual. Repercusiones en educación y una llamada.





Con el COVID19 hay aspectos de la edición científica, hasta ahora inamovibles, que han cambiado. La revisión de pares, los tiempos, procesos y flujos de edición y la importancia de los preprints, de los materiales grises y de los datos en abierto.

Ha sucedido, principal y casi exclusivamente, en la edición médica y biomédica.

Podemos decir, después de observar lo que ha pasado, de su reflejo en las plataformas de investigación médica y biológica, y de su repercusión, que, en general, la cultura de la investigación gratuita y compartida, fundamentalmente la de open access, ha ayudado a los investigadores a tomar decisiones más informadas sobre el brote y, por otro lado, como contrapartida, la necesidad creada por la pandemia ha resaltado la importancia de la ciencia abierta.

Otra cosa que se ha observado es que, desde los primeros días del brote, los científicos compartieron constantemente, no las investigaciones acabadas, libres de errores  y de estilo depurado, sino los datos de sus experimentos y sus estudios sobre modelos del virus, para que todos pudieran mantenerse actualizados sobre las tendencias y características de la transmisión. Estos datos fueron sobre resultados y análisis de secuencias de genes virales, resultados epidemiológicos, experimentos fallidos, posibles dosis de vacunas para diferentes grupos de edad, datos estandarizados recopilados de diferentes grupos, etc. (Obtenido de Science. The wire). 

Otra enseñanza que se ha sacado es que ese trasiego de información ayudó a reducir la redundancia evitando que los científicos realizaran experimentos que ya habían fallado en otros lugares, o hacerlos con variantes nuevas teniéndolo en cuenta, permitiendo hacer las preguntas correctas y presentar hipótesis más precisas. Al compartir datos, y las informaciones parciales, los científicos también han podido analizar el trabajo de los demás, proporcionar retroalimentación y acceder a conocimientos, habilidades y expertise que quizás no posean en sus propios laboratorios. 

Un ejemplo significativo, fundamental para la marcha de la investigación y la lucha contra el coronavirus,  lo da Science. The wire. Después de identificar una nueva cepa de coronavirus en pacientes, los investigadores chinos publicaron rápidamente la secuencia genética del virus en la Iniciativa the Global Initiative on Sharing All Influenza Data, una base de datos de datos abiertos, el 10 de enero de 2020. A mediados de enero, investigadores en Alemania , Hong Kong y otros países europeos pudieron publicar detalles de una prueba de diagnóstico para detectar el nuevo coronavirus basándose en esta información. Y según los hallazgos de estos investigadores, la OMS envió equipos de protección personal y kits de prueba a diferentes laboratorios de todo el mundo.

La publicación en abierto, incluso o sobre todo, de datos ha sido pues básica para el progreso de la investigación y la lucha contra el coronavirus. Pero no menos importante es que también debido a la urgencia se ha reducido el tiempo de revisión:

Una muestra de ello la proporciona The Economist: Las revistas publicaron alrededor de 490 artículos nuevos sobre virus solo en los primeros 80 días del brote de coronavirus. Incluso líneas editoriales tradicionales como la del New England Journal of Medicine y The Lancet , que tienen una reputación por sus exhaustivos y largos procesos de revisión por pares, han publicado más de 15 y 41 artículos, respectivamente, sobre el nuevo coronavirus en este periodo de tiempo. Todo un signo. Un hito fue que el New England Journal of Medicine publicó un artículo sobre COVID-19dentro de las 48 horas posteriores a la presentación. (Información de Science. The wire).



Así pues, no es sólo el open access. La literatura científica gris, los preprints los papers de investigación urgentes de temas urgentes, sin revisión, han adquirido un papel clave. La revisión por pares no es una condición sine qua non, no garantiza la evidencia y sobre todo llega tarde. Se pierde un tiempo que es fundamental.

Los preprints y la revisión editorial.
Otra cosa que ha puesto de relieve el brote primero y la pandemia después del COVID19, en relación con la publicación y el intercambio de investigaciones, ha sido el papel que han jugado los documentos preimpresos. Por su función en el proceso de edición, un documento en preimpresión, un preprint, es un documento científico que se ha escrito después de la conclusión de un estudio, pero que se pone a disposición de otros investigadores a través de un repositorio en línea antes de que sea revisado por pares. Por lo tanto, los trabajos de preimpresión son examinados no por un pequeño grupo de científicos designados por una revista, sino de manera abierta, por así decirlo, por todos los interesados ​​en el contenido del documento. Los preprints los elaboran los científicos, pero la decisión de colocarlos en la plataforma la tienen los editores, y es una decisión por lo general rápida pero rigurosa. Normalmente un editor se apoya en un equipo editorial variado y experto, que puede tomar decisiones rápidas con un examen ejecutivo. 

Muchas de las revistas más notables han respaldado el uso de preimpresiones y presentan sus artículos como evolución de preprints; La literatura ha puesto de relieve la eficiencia de este tipo de comunicación científica en algunos procesos investigativos. Así lo hace un estudio de Plos Medicine publicado en abril de 2018: “las preimpresiones pueden complementar la publicación revisada por pares y garantizar la difusión temprana, abierta y transparente de la ciencia relevante para la prevención y el control de brotes de enfermedades debido a su adopción más amplia por parte de científicos, revistas y agencias de financiación." 

En el caso que nos ocupa, hasta la fecha, se han publicado casi 760 artículos sobre COVID-19 en los repositorios de preimpresión bioRxiv y medRxiv, con más de una puntuación solo en los últimos dos días. Estos repositorios son los hermanos de arXiv el repositorio de más prestigio en Matemáticas y en ciencias duras. Algunos medalla Fiedls, como Perelman, publican preferentemente si no únicamente en él. El repositorio hermano de arXiv dedicado a educación es EdArXiv.

La importancia de los preprints la ponen de relieve publicaciones como Science. The wire y hechos irrefutables como el que señala el volcado de pantalla siguiente.

Ahora mismo se han subido 791 artículos preprints a esas plataformas que tienen comotema COVID-19 SARS-CoV-2 a medRxiv y bioRxiv (599 medRxiv, 192 bioRxiv) con unos índices de descarga y de visualización superior a los medios clásicos.




Educación.-

Todos lo factores de urgencia para el brote se pueden atribuir igualmente, quizá con menos dramatismo, pero no con menos urgencia y transcendencia, a la educación y a la transición masiva de la enseñanza convencional a la educación y al aprendizaje en línea.

Sin embargo, ni esta urgencia ni esta importancia se han manifestado así en la investigación educativa. Ni tan siquiera a causa del fuerte impacto del cese de clases presenciales y del cierre de aulas físicas y de campus de ladrillo. La urgencia en la edición científica de educación y aprendizaje, en los preprints sobre el COVID19, no ya en los papers, sólo se ha manifestado en Oriente. Pero también escasamente. En EdArXiv, por ejemplo, al día de la fecha sólo se ha publicado un preprint , es de Vietnan y además trata sobre educación en salud ante el coronavirus. En Google Scholar sólo aparecen, en relación con este tema, preprints y artículos de China y de otros países orientales. Nada de nuestra área geográfica y cultural.


Hace falta pues que todas las experiencias que se estén o se vayan a desarrollar y todas las investigaciones que se produzcan en este contexto de urgencia, el de la educación online en la transición propiciada por el COVID19, tengan un canal de difusión similar al que han tenido las investigaciones médicas o biomédicas.

Con ese fin y con el de contar con un mecanismo de urgencia, la revista RED va a tomar dos iniciativas:

1. Convocar un número extraordinario en el que se recojan investigaciones empíricas que se vayan desarrollando. Sobre todo, a causa de los cambios introducidos en la metodología docente, diseño instruccional, evaluación de aprendizajes, por la transición de la educación convencional a la enseñanza online propiciada por el COVID9, en los distintos niveles.

2. Dedicar el blog académico RED. El aprendizaje en la Sociedad del Conocimiento (ISSN 2386-8562) a post de preprints de artículos para RED, con sólo revisión editorial, sobre estos mismos temas.

22 enero 2020

Tipos de autores


Autoría responsable, principal, correspondiente y contribuyente. Requisitos de autoría.



Frecuentemente a RED nos llegan artículos en los que un autor de reconocido prestigio acompaña, como coautor, a otro u otros que o bien son investigadores noveles, o bien están en alguna investigación seminal, pero que lo hacen en todo caso con una reputación sensiblemente menor y frecuentemente como parte de su aprendizaje o en el proceso de adquisición de expertise investigadora. Eso está bien, forma parte de la naturaleza y de la misión de la Academia. Pero tiene sus contrapartes. El investigador maestro tiene que aportar contribuciones sustanciales a la concepción o al diseño de la obra; También tiene que contribuir a la investigación conociendo y supervisando el diseño de la recogida, análisis o interpretación de datos para el trabajo; tiene que conocer la redacción del documento que se elabora y revisarlo críticamente para determinar cuál es el contenido intelectual relevante y cual no; Por último, tiene que dar la aprobación final de la versión que se publicará. En definitiva, es el responsable de todos los aspectos del trabajo y el que garantiza que todas las cuestiones relacionadas con la precisión o integridad de cualquier parte del trabajo se investiguen y resuelvan adecuadamente.

Esto es importante de cara al editor y de cara a la comunidad científica, que de esta forma ven avalada con su presencia la excelencia del trabajo. Es una ventaja y un atajo con respecto a una fase que es importante en el flujo investigador: el aseguramiento con una trayectoria de trabajo y de investigación. Se le conoce habitualmente como reputación. Y es equivalente al papel que en otras actividades juega la marca.

Por eso la decisión que vamos a tomar, y a incluir en las normas, es que a partir de ahora RED reconoce esa singularidad del autor que, en otras publicaciones y en otros medios, como son agencias de estandarización, APA y en las guías de las editoriales, se conoce como Responsible Authorship (American Psychological Association, 2020a), para distinguir del Principal Author (APA, 2020b) o autor con aportación más relevante, y del Corresponding Author (Charleword Author Services, 2019), el que tiene las atribuciones de comunicación con el editor.

De esta forma en lo sucesivo a este autor lo llamaremos Autor responsable (Responsible author). Que, como después veremos, no tiene por qué coincidir con el autor principal, siendo éste el que contribuye con la aportación más importante, y por tanto el que, a falta de autor responsable, será el que ocupará el primer lugar.

En definitiva, para poner en valor editorial esa reputación personal, el Responsible Author ocupará el primer lugar entre los investigadores que firman la publicación. En la idea de que con ello también se benefician el resto de los autores, no sólo en su visibilidad y citación, sino como un valor añadido a las funciones que hemos señalado.

El autor responsable será pues el autor que, cumpliendo lo anterior, eventualmente proponga RED de entre los incluidos en el artículo, o el que el editor invite como autor de una contribución destacada y entonces él, a su vez, proponga otros coautores. En cualquier caso, debe ser aceptado por todos los autores. Otra figura distinta, que puede coexistir con él en la misma publicación, es el corresponding author  (Charlesworth, 2019) ---figura que después desarrollamos---, que será propuesto por los autores, en caso de haber varios,  y así consignado en los metadatos que se formalizan cuando se envía el manuscrito. Este rol se supone que es consensuado entre todos, y quien lo detenta no tiene por qué ir en primer lugar

Responsible author.-


El autor responsable asume la responsabilidad de la publicación, asegurándose de que los datos sean precisos, que todos los autores contribuyentes que figuren como tales hayan sido acreditados, de que todos los autores hayan dado su aprobación al borrador final; y por último es el que maneja las respuestas a las consultas después de la publicación del manuscrito.  

El autor responsable 
  • tiene que aportar contribuciones sustanciales a la concepción o al diseño de la obra y supervisar las del resto de autores; 
  • tiene que contribuir a la investigación conociendo y supervisando el diseño de la recogida, análisis o interpretación de datos para el trabajo; 
  • tiene que conocer la redacción del documento que se elabora y revisarlo críticamente para determinar cuál es el contenido intelectual relevante y cual no; 
  • Por último, tiene que dar la aprobación final de la versión que se presenta y que se publica.


En definitiva, es el responsable de todos los aspectos del trabajo y el que garantiza que todas las cuestiones relacionadas con el rigor y la integridad de cualquier parte del trabajo se investigue y se resuelva adecuadamente.

Aparece citado en primer lugar.

Principal Author (APA, 2020b)


Según veremos después, el criterio de ordenación de los autores es por relevancia de su aportación. Coherentemente con ello el autor principal es el autor cuya aportación sea la más relevante. Por tanto, la autoría principal y otros tipos de créditos en la publicación reflejan con precisión las contribuciones científicas o profesionales relativas de las personas involucradas, independientemente de su estado relativo o de su posición académica en la facultad. La mera posesión de un puesto institucional, como el de jefe de departamento, no justifica un crédito mayor de autoría. Las contribuciones menores a la investigación, o de otro tipo que no sea la propia contribución, se reconocen adecuadamente de otra forma, como son notas al pie o una declaración introductoria. 

Excepto en circunstancias excepcionales, un estudiante debe figurar como autor principal en cualquier artículo de autor múltiple que se base sustancialmente en su tesis doctoral. 


Corresponding autor (Charlesword, 2019 ) Autor correspondiente.-


Un autor correspondiente es la persona que, cuando trabaja en un artículo con varios autores, asume la responsabilidad principal de comunicarse con la revista en la que tiene la intención de publicar. Se comunican con la revista durante el envío del manuscrito, la revisión por pares y el proceso de la eventual publicación, mientras se asegura Se cumplen los requisitos administrativos de la revista. El autor correspondiente suele estar disponible durante todo el proceso para responder a las consultas editoriales. También deben estar disponibles después de la publicación para responder a las críticas del trabajo, cualquier pregunta que surja y para cooperar con las solicitudes de datos o información adicional.

El autor correspondiente es:
  • Responsable del manuscrito en todas las fases y de su avance en todo el proceso de publicación.
  • El "cronometrador" durante cada fase del proceso de publicación. Quien vela por que se cumplan los plazos.
  • El contacto principal entre la revista y todos los demás autores del artículo.
  • Responsable de garantizar que todos los autores hayan revisado y aprobado la versión final del manuscrito antes de enviarlo y antes de maquetarlo.
  • La persona que carga el manuscrito en el sitio de presentación en línea, o lo envía a la revista para iniciar el flujo de edición.
  • Responsable de distribuir las comunicaciones de la revista (por ejemplo, cartas de decisión, informes de los revisores, etc).

Siempre hay un autor correspondiente.

Aparece como tal en los metadatos cuando se envía la submission.

No necesariamente aparece citado en primer lugar.

Esta información está obtenida en su mayor parte de Charleword Author Services (2019)  y de ICMJE International Committee of Medical Journal Editors (2020)

Autor contribuyente o autor.-


Ha de cumplir los cuatro requisitos siguientes que el ICMJE (2020) recomienda y que RED establece:

  • Realizar contribuciones sustanciales a la concepción o diseño de la obra; o la adquisición, análisis o interpretación de datos para el trabajo; 
  • Participar en la redacción del trabajo o revisar críticamente el contenido intelectual determinante de los objetivos de la obra, para lo cual los ha de conocer en profundidad; 
  • Aprobar la versión final de la versión que se publicará, de la cual es responsable en su totalidad; 
  • Suscribir el acuerdo de ser responsable de todos los aspectos del trabajo, para garantizar que las cuestiones relacionadas con el rigor, la precisión o la integridad de cualquier parte del trabajo se hayan investigado y resuelto adecuadamente y con su conformidad.


Además de ser responsable de las partes del trabajo que ha realizado, el autor debe poder identificar qué coautores son responsables en la ejecución y redacción de las otras partes específicas del trabajo. Además, el autor deben acreditar tener confianza en la integridad de las contribuciones de sus coautores. La responsabilidad que se derive de los resultados de la investigación es compartida.

Todos aquellos designados como autores deben cumplir con los cuatro criterios de autoría, y todos los que cumplen con los cuatro criterios deben ser identificados como autores. Los que no cumplan con los cuatro criterios deben ser reconocidos igualmente. Estos criterios de autoría están destinados a reservar el estado de autoría para aquellos que merecen crédito y pueden asumir la responsabilidad del trabajo. Los criterios no están destinados a ser utilizados como un medio para descalificar a los colegas de la autoría que de otro modo cumplan con los criterios de autoría al negarles la oportunidad de cumplir con los criterios n.° 2 o 3. Por lo tanto, todas las personas que cumplan con el primer criterio deberían tener la oportunidad de participar en la revisión, redacción y aprobación final del manuscrito.

Las personas que llevan a cabo el trabajo son responsables de identificar quién cumple con estos criterios e idealmente deberían hacerlo cuando planifiquen el trabajo, haciendo modificaciones según sea apropiado a medida que avance el trabajo. Alentamos la colaboración y la coautoría con colegas en los lugares donde se realiza la investigación. Es responsabilidad colectiva de los autores, no de la revista a la que se envía el trabajo, determinar que todas las personas nombradas como autores cumplan con los cuatro criterios; No corresponde a los editores de revistas determinar quién califica o no para la autoría o arbitrar conflictos de autoría. Si no se puede llegar a un acuerdo sobre quién califica para la autoría, se debe pedir a las instituciones donde se realizó el trabajo, no al editor de la revista, que investiguen. Los criterios utilizados para determinar el orden en que los autores se enumeran en la edición en línea pueden variar, y el grupo de autores debe decidirlos colectivamente y no los editores. Si los autores solicitan la eliminación o la adición de un autor después de la presentación o publicación del manuscrito, los editores de la revista deben pedir una explicación y una declaración del acuerdo firmada, para el cambio solicitado de todos los autores, de su orden y del autor que se elimine o que se agregue.


Contribuyentes no autores. Colaboradores.-

Los contribuyentes que cumplen con menos de los 4 criterios anteriores para la autoría no deben figurar como autores, pero deben ser reconocidos. Ejemplos de actividades que por sí solas (sin otras contribuciones) no califican a un contribuyente para la autoría son la adquisición de fondos; supervisión general de un grupo de investigación o apoyo administrativo general; y asistencia de redacción, edición técnica, edición de idiomas y corrección de pruebas. Aquellos cuyas contribuciones no justifiquen la autoría pueden ser reconocidos individualmente o juntos como un grupo bajo un solo título (por ejemplo, "Investigadores de campo" o "Investigadores participantes"), y sus contribuciones deben especificarse (por ejemplo, "sirvieron como asesores científicos", " revisó críticamente la propuesta de estudio, "recopilación de datos" (Elaborado a partir de ICMJ)

Estos deben ser nombrados en la sección "Agradecimientos" del documento. En ella se incluirán, en su caso:
  • Personas que brindaron asistencia técnica
  • Personas que discutieron ideas con autores y le dieron consejos
  • Cualquiera que lea los primeros borradores del documento y haya dado consejos
  • Las personas que fueron el sujeto del estudio. 
  • Fuentes de financiación (esto es cada vez más importante, especialmente para 'acceso abierto').


Eventualmente la revista requerirá un permiso por escrito de los colaboradores para que se incluyan sus nombres en el artículo (Charleword Author Services, 17 De Octubre De 2019).

Orden de los autores

En función de todo lo dicho, el orden de los autores quedará determinado por los siguientes criterios:

  • Si hay autor responsable o de referencia aparece en primer lugar en los lugares donde aparezcan públicamente los autores.
  • El autor principal aparece en el primer lugar si no hay autor responsable.
  • Los nombres estarán en orden de mayor a menor importancia de la contribución (Charlesworth, 2019). Es decir, en orden descendiente en función de la importancia o relevancia de la contribución, incluyendo al autor correspondiente. Este orden lo proponen los autores y se incluye en los metadatos.


Número de autores.-


En las normas actuales de RED se dice en el apartado de “indicaciones para los autores”, punto 3:
La extensión máxima de los trabajos no deberá exceder las 40 páginas ni tener menos de 10 por autor.
Es decir, se entiende que como promedio cada autor debe contribuir con diez páginas. En realidad, algo menos porque con 11 páginas ya se pueden incluir dos autores. La razón era tener un apoyo para evitar determinados abusos que se pudieran producir y no demostrar, como por ejemplo la adición de un autor que no hubiera participado en la investigación, o para realizar favores recíprocos. A veces a los editores nos llegan denuncias basadas en la inconsistencia de líneas de investigación de ciertos autores.

Con posterioridad, esta norma ha causado dificultades de aplicación.

Como al final, y consistentemente con lo dicho en los apartados anteriores, se trata de un criterio basado en los factores de relevancia que se resumen en los cuatro requisitos citados y aceptados por las agencias, de confianza del resto de autores y de la reputación del autor responsable, en caso de exista, trataremos de garantizarlo de forma efectiva basándonos en criterios más detallados.

De esta manera en lo sucesivo se aceptará como un número aceptable de autores si dicho número cumple la norma. Para ese caso no se exigirá ningún requisito adicional.

Tampoco se excluirán los artículos que no la cumplan, ni se les pedirá que cambien el número de autores ni de páginas.

En esos casos se les pedirá a los autores una declaración adicional en forma de cuestionario que suscriben nominalmente. En el cual describirán detalladamente cuáles son sus aportaciones en los apartados que se derivan de los cuatro requisitos y su aceptación de las aportaciones y de cumplimiento de los requisitos por cada uno de los autores restantes.

En una publicación posterior daremos a conocer el cuestionario con la redacción que se ofrece a los autores.


Referencias.-


American Psychological Association (2020a) Publication Practices & Responsible Authorship. https://www.apa.org/research/responsible/publication/

American Psychological Association (2020b) Tips for Determining Authorship Credit. https://www.apa.org/science/leadership/students/authorship-paper

Charleword Author Services (17 De Octubre De 2019) Authorship, and the role of the ‘corresponding author’.  https://www.cwauthors.com/article/CorrespondingAuthor

International Committee of Medical Journal Editors (2020). Defining the Role of Authors and Contributors. http://icmje.org/recommendations/browse/roles-and-responsibilities/defining-the-role-of-authors-and-contributors.html#two





03 enero 2020

Lo que entendemos por teoría educativa ¿es realmente teoría educativa?


Miguel Zapata Ros, enero de 2020

Próximamente la revista RED, de la cual me cabe el privilegio de ser el editor, va a publicar un número especia dedicado a Theories of learning and instructional theory for digital education. En él van a participar autores de primera línea internacional en el tema, como Charles M. Reigeluth, Richard West, Drew Polly, Lisa Marie Blaschke y Michael K. Barbour entre otros.
Revisando la producción de este último he encontrado este interesante artículo Research and Practice in K-12 Online Learning: A Review of Open Access Literature. En él se puede leer:
Hasta la fecha, la cantidad de evidencia de investigación en publicaciones de revistas arbitradas y documentos de conferencias arbitradas en el campo de la educación virtual es limitada (DiPietro, Ferdig, Black y Preston, 2008). Gran parte de la literatura publicada se basa en las experiencias personales de aquellos involucrados en la práctica de la escuela virtual; además, gran parte de la investigación está disponible solo en tesis de maestría inéditas y disertaciones doctorales. En muchos sentidos, esto es indicativo del trabajo descriptivo fundamental que a menudo precede a la experimentación en cualquier campo científico. En otras palabras, es importante saber cómo los estudiantes en las escuelas virtuales participan en su aprendizaje en este entorno antes de realizar cualquier examen riguroso de la escuela virtual.
Ahí se resume, más allá de lo que otras veces hemos dicho, la naturaleza y cómo se elabora la teoría educativa (entendiendo por tal las teorías del aprendizaje y la teoría instruccional. Es decir, cómo la gente aprende y cómo se hace para que aprenda). Una teoría sólo es comprensible como tal si está basada en una cantidad crítica de evidencias. Nos referimos obviamente a evidencias de investigación sometidas a control y con datos accesibles, que se difunden y conocen por la publicación en revistas arbitradas y documentos de conferencias arbitradas (papers) en un campo de la educación especifico. En nuestro caso se trata del campo constituido por la educación virtual y la que se ayuda con medios digitales. A partir de esa masa de investigación se intenta determinar rasgos comunes, regularidades y patrones.

Ese análisis, y la coincidencia de patrones y rasgos, relacionados, o correlacionados, con variables de intervención, organización, métodos, etc. es lo que da lugar a la definición de principios educativos. Y ulteriormente, estos conjuntos de principios organizados y sistematizados en condiciones de aplicación y con criterios de relación e interdependencia, a los que se atribuye un sentido sistémico y de validez y dotado de consistencia lógica, son lo que constituyen las teorías.

La segunda cuestión es la escasez de evidencias de investigación si juzgamos lo que aparece en publicaciones de revistas arbitradas y documentos de conferencias arbitradas en el campo de la educación virtual (DiPietro, Ferdig, Black y Preston, 2008). Naturalmente el estudio se refiere al ámbito académico internacional. Si lo proyectamos sobre España y el área hispana la escasez de evidencias homologables como investigaciones científicas es mucho mayor. La conclusión es que lo que conocemos como desarrollos teóricos carecen posiblemente de un sustento empírico.

Como tercer elemento tenemos que gran parte de la literatura publicada se basa en las experiencias personales de aquellos involucrados en la práctica de la escuela virtual; además, gran parte de la investigación está disponible solo en tesis de maestría inéditas y disertaciones doctorales. Lo cual en primer lugar establece un sesgo: Son prácticas expresamente preparadas para confirmar una tesis o para validar un proyecto. Tenemos pues pocos datos, menos aún, de casos prácticos surgidos espontáneamente de la iniciativa de maestros o profesores innovadores sin registro.
Una consecuencia lateral, pero no por ello menos importante, de lo que se dice, es que esas experiencias está fuera del circuito de las publicaciones consagradas en los circuitos académicos. Entiéndase WoS-JCR-Clarivate o Scopus-Elsevier. Están, en su caso, disponibles en Google Scholar (GS), a través de tesis de máster (TFM) o tesis doctorales (disertaciones). por tanto insistimos una vez más la necesidad de contar con bases empíricas en este sistema, más allá de JCR o Scopus. 
El artículo de Barbour es una continuación de éste pero más relevante aún si cabe, porque el que citamos es solo una revisión literaria y en el que aparecerá, en el número especial de RED, se hace un trabajo de elaboración teórica a partir de ella, con la formulación de cuatro principios teóricos. El título será algo así como Four challenges facing the virtual school: implications for the theory (Cuatro desafíos a los que se enfrenta la escuela virtual: implicaciones para la teoría). Y podrán verlo a finales de julio en RED.